1930: LA NUEVA ERA (Discurso pronunciado en ocasión de un congreso de la Werkbund en Viena.)
La nueva era existe; es un hecho que no depende de nuestra aceptación o rechazo. No es ni mejor ni peor que otra. Es intrínsecamente una mera presencia de valores neutros. Por eso no me esforzaré por descubrir o aclarar su estructura esencial.
Aceptamos la realidad de las transformaciones económicas y sociales, que siguen su propio curso sin objeto, trazado por su propio destino. La actitud que adoptemos frente a esa realidad será decisiva. Interesa el “cómo” y no el “qué”.
El hecho de que los edificios sean altos o bajos, de acero y vidrio, no influye en su valor arquitectónico. La centralización o descentralización en la planificación de una ciudad es una cuestión de orden práctico y no de valores. Pero precisamente es imperativo hallar los valores.
Debemos establecer nuevos valores, señalar nuevos objetivos y encontrar nuevas unidades de medida.
La aspiración y la razón de ser de todas las épocas inclusive la nuestra, consiste en ofrecer al espíritu, la oportunidad de manifestar su existencia.